domingo, 6 de abril de 2014

PRENSA Y ALGUNAS IDEAS

Leer prensa me resulta placentero, especialmente cuando existe la posibilidad, no de leer las noticias que por obvias resultan aburridas ni de información ya vaciada de contenido por su reiteración en otros medios el día anterior, sino de alcanzar aquello que los sociólogos ingleses denominan el carácter del “news and views paper” frente al “newspaper” tradicional.  La prensa tiene, o debe tener, un carácter didáctico, ofreciendo múltiples opciones de trabajo a partir de ella.  Así, por ejemplo, el suplemento El País de los Estudiantes, que llega a los centros escolares cada lunes desde enero hasta abril y que, en materias como las Ciencias Sociales, se convierte en un manual de texto de primer orden, por encima incluso del libro de texto.

Acabar de leer un periódico y haber obtenido un aprendizaje supone un elemento más dentro de esa formación continua tan necesaria y que solo algunos diarios saben conseguir (la mayoría de los que no lo logran carecen de dos criterios: capacidad e intencionalidad).  El ámbito educativo suele ser profundamente tratado y muchas voces aparecen en las páginas del diario El País.  Veamos algunas muestras:

·        José Saturnino Martínez García (sociólogo): “El porcentaje de alumnado excelente es más bajo en España, en parte debido a que los hijos de personas de alto origen social no lo están haciendo tan bien como sus homólogos de otros países desarrollados, mientras que los de bajo origen social lo hacen igual (y en [algunas]pruebas de PISA claramente mejor).
Podemos afirmar, pues, que tenemos más equidad, no debido a que todos lo hagan igualmente mal, como muchas veces se afirma sin rigor, sino a que los hijos de los grupos socioeconómicamente favorables son los que lo hacen peor que sus homólogos de otros países”.  2-IV-2014, p. 35.

·        Rocío García, en referencia a la película documental Las maestras de la República, de Pilar Pérez Solana, premiada en los últimos Goya: “El pedagogo de la Institución Libre de Enseñanza Manuel Cossío recomendaba a la maestra María Sánchez Argós trabajar con alma, con entusiasmo”. […]  “Si yo quisiera decir lo que era entonces para mí la política, no sabría.  Yo creía en la cultura, en la educación, en la justicia.  Amaba mi profesión y me entregaba a ella con afán” (reflexión de la maestra Gabriela López Pardo en el libro de Josefina Aldecoa: Historia de una maestra).  15-III-2014. Babelia, p. 16.

·        Gustavo Puerta Leisse, en relación con la publicación del libro de F. Escribano, F. Ferrándiz y Q. Solé, Antoni Benaiges, el maestro que prometió el mar: “Las condiciones eran precarias y las premisas de su pedagogía chocaban con las certezas imperantes.  Pues no solo argüían la urgencia de una escuela laica, mixta e igualitaria sino que además cuestionaban el carácter homogeneizador y autoritario del libro de texto; la vacuidad de un currículo que antepone la pretensión de transmitir conocimientos preestablecidos a las necesidades individuales de aprendizaje; y denunciaban la humillación diaria del niño por parte de adultos que, con el pretexto de que saben lo que es mejor para él, imponen su poder y coartan su libertad y afectividad”.  Ibídem.

·        Eva Hache (actriz, cómica y presentadora): “Educar viene del latín educare, que significa sacar, extraer.  Ojalá en las escuelas se dedicaran a extraer de nosotros todo lo que llevamos dentro, en lugar de meter a la fuerza y con prisa lo que marca un ministerio de turno […] Alumno viene del latín alere, alimentar.
Queremos hijos obedientes, que no llamen la atención.  Pero también queremos adultos que no sean sumisos, que destaquen por algo, que sean creativos, asertivos, rebeldes si hace falta.  Queremos hijos que no molesten pero que sepan luchar por sus derechos mejor que nosotros.
´El sistema educativo actual es un entrenamiento para aprobar exámenes´. No lo digo yo, lo dicen expertos como Richard Gerver.  Expertos que todo el mundo admira pero a los que nadie hace ni puñetero caso porque serán unos utópicos recalcitrantes que viven con los pies a un metro y medio del suelo”.  29-III-2014. SModa, p. 66.

·        Ángel Santamaría (profesor de Lengua y Literatura), en relación con el informe PISA: “La educación no se mide con una nota, no es el resultado de un examen por muchas variables que se incluyan.  Este éxito escolar que se ha definido no se corresponde con el desarrollo integral de la persona y la realidad confirma que tampoco da de comer al titulado.  La definición de éxito debe incluir la creatividad, el comportamiento ético, la honradez, la solidaridad…”.
Y en relación con la famosa comparativa con el modelo finlandés: “Finlandia erradicó el analfabetismo a finales del siglo XVIII y en los años setenta España tenía aún dos millones y medio de analfabetos.  En los setenta nuestro gasto público en educación era del 1´8% del PIB, y en Finlandia ya era del 5´5%”. 26-III-2014, p. 60.

·        Manuel Vicent (escritor y periodista): “La travesía va a ser larga, azarosa, llena de escollos […], todas las medidas […] contra el derecho de los estudiantes a realizar sus sueños […] privilegios de clase, fanatismo religioso serán equivalentes a las acciones brutales de aquellos corsarios […] Algunos soñarán con cambiar el mundo, otros se conformarán con llevar una vida a ras de la existencia […] El tesoro es todo lo que habéis aprendido, los libros que habéis leído, la cultura que hayáis adquirido.  Ese tesoro que lleváis con vosotros no será detectado por ningún escáner, cruzará libremente todas las aduanas y fronteras, y tampoco ningún pirata os lo podrá nunca arrebatar”. 10-XII-2014, p. 60.

·        Antonio Villar (catedrático de Análisis Económico), tras un exhaustivo análisis: “PISA 2012 muestra, una vez más, la irrelevancia de la educación en colegio público o privado con respecto al rendimiento educativo, así como la diferente participación en la educación privada de los hijos de familias con diferente estatus socioeconómico y cultural.  De ahí se deduce que la financiación pública de la educación privada favorece principalmente a los grupos sociales con mayores recursos, sin que los resultados académicos justifiquen la regresividad de este tipo de medida.
En resumen, los datos sugieren que el sistema educativo español no termina de conseguir igualar las oportunidades de nuestros jóvenes, genera una cierta polarización entre repetidores y no repetidores que refleja la desventaja social de las familias más desfavorecidas y patrocina a los grupos sociales con más medios la financiación de la educación privada”. 5-XII-2013, p. 31.


jueves, 6 de marzo de 2014

DISPARATE DIGITAL

                Aprovechando la celebración de la feria de la educación AULA, el Diario El País publicó un suplemento especial.  En el interior aparece una entrevista al británico Nik Peachey, formador de profesores que se encontraba en Madrid para participar en un seminario sobre nuevas tecnologías aplicadas a la educación.  La entrevista no tiene desperdicio porque se trata de un disparate detrás de otro.  Lo que resulta de todo punto incomprensible es que sus afirmaciones tengan cabida en un seminario o que esta persona pueda considerarse un formador de profesores.

                Lo primero que llama la atención es que el texto afirma que el señor Peachey comenzó a mostrar su entusiasmo por las nuevas tecnologías en la época en que era un mal estudiante y cuya formación se produjo mediante un ciclo online, sin duda mala situación de partida para alguien que pretende formar a profesionales con titulación superior.

                Comenta el entrevistado que “cuando los estudiantes entran en una clase con sus teléfonos inteligentes y sus iPads, el profesor no es capaz de captar su atención cuando habla.  Se les pide que los apaguen […]”.  No sé si este hombre ha entrado alguna vez en alguna clase o, si en caso de haberlo hacho, tal experiencia fue con más de cinco alumnos y menores de dieciséis años.  La utilización de los medios digitales es provechosa, incluso la de sus propios medios pero la presencia de teléfonos móviles es un enorme riesgo.  Recientemente hemos sufrido desagradables experiencias relacionadas con el mal uso de estos aparatos que son capaces de realizar multitud de tareas y que un profesor con treinta alumnos en clase es incapaz de controlar.

                Ante la insistencia del entrevistador para que muestre la importancia de la introducción de la tecnología en el aula, su respuesta es: “Sí, creo que debemos dejar de usar papel y empezar a manejar formatos digitales […]”.  Cierto es que la ausencia de medios digitales o audiovisuales en cualquier aula hoy día es algo ciertamente bochornoso, pero de ahí a eliminar el papel hay un trecho bastante grande.  Tal vez podríamos hacer una pira con todos los libros de que dispongamos y así mostrarles de forma muy práctica en nuestras clases de Historia en qué consistían algunos de los mecanismos de la Inquisición o del régimen Nazi; también sería muy útil para introducirles en las desgracias de Alonso Quijano en las clases de Literatura.

                Continuando en esta línea, cita a Platón y a Sócrates, que se mostraban contrarios a la utilización del libro puesto que acabaría con la capacidad de interacción.  Cierto.  Lo que ocurre es que hay varias maneras de alcanzar esa capacidad y la digital es solo una de ellas.  El conocimiento y la sabiduría del profesor, junto a su habilidad para dirigir una clase participativa es una estrategia mucho más útil y, por supuesto, también deja al libro como instrumento complementario.  Pero no lo desecha.

                Pero el verdadero grado de disparate se acentúa cuando habla de sus propias experiencias con los medios tecnológicos.  No tiene reparos y parece muy orgulloso cuando afirma lo siguiente: “Yo estoy muy apegado a mi móvil, no salgo de casa sin él, suelo viajar mucho y me quedo en hoteles.  Si me despierto en mitad de la noche preguntándome dónde estoy, ahora también me pregunto dónde está mi iPad, porque siempre lo llevo cerca de mí.  Para mi hija de 15 años es igual, lleva su teléfono a todas partes”.  Y después: “A veces me comunico más con mi hija a través de Facebook que si estoy con ella en la misma habitación. […] Dicho esto, sigo hablando con mi hija a veces”.  Recientemente, vi un sketch de humor en el que un profesor le comentaba al padre de un alumno que las cosas no marchaban por buen camino puesto que el chico se estaba “analogizando”, ante lo que el padre puso el grito en el cielo y fue a hablar con el chaval para solucionar el problema.  El señor Peachey debió creer que aquello era un documental divulgativo.

                Y más aún: “He visto fotografías de una familia en una habitación, cada uno con un iPad o un teléfono inteligente, y todos sentados mirando sus pantallas, y ninguno se habla, pero lo que está pasando en esa habitación es mucho más complejo.  Si cinco personas están en una habitación viendo un programa de televisión, pasivas, no están interactuando entre ellos.  Pero si ese grupo de gente está mirando sus tabletas, pueden estar viendo cosas diferentes y contándoselas entre ellos a través de Faccebook, o a sus amigos de otros países, hay mucha comunicación en esa habitación porque dentro de ella está el mundo entero, no solo cuatro personas viendo la televisión, y eso es bueno”.  Creo que somos muchos los que venimos luchando por conseguir que las nuevas generaciones aprendan los beneficios de la conversación, de la no interrupción, de la presencia humana, de las muestras de afecto.  Es posible que al señor Peachey su tableta la haga caricias y le bese en la mejilla.

                También comenta otras cosas con las que no estoy en absoluto de acuerdo, como que “los estudiantes saben más de tecnología que los profesores”.  Especialmente, saben más de tecnología que los profesores de Tecnología o de Informática.  O que “los padres pueden leer libros con sus hijos en el iPad […] desde una edad muy temprana”.  Aún cuando puede ser una nueva herramienta de utilidad, al niño hay que introducirle en el placer de manosear un libro, pasar sus páginas, apreciar su olor, ir a la biblioteca, descubrir ejemplares de segunda mano, etc.

                Por desgracia, habrá muchos que creerán que son tan progresistas que abrazarán las ideas de este pobre señor.  Pobre, pobrecillo.
  


lunes, 11 de noviembre de 2013

El profesor como referencia: 3. mostrar cercanía

Si lo intentamos nos daremos cuenta: sí, somos referencia para los alumnos:

  El profesor de enseñanza secundaria no debe ser un mero transmisor de conocimientos.  En los tiempos que corren (y también en otros anteriores, aunque quizás las particularidades del mundo actual lo muestran con mayor urgencia) el profesor necesita hacerse un hueco en un lugar más amplio.  Los estudiantes están bastante necesitados de referencias porque las que creen haber encontrado no son verdaderamente útiles en su vida.  Les resulta difícil encontrar caminos y piensan que todo lo que ven a su alrededor y que su percepción al respecto son las únicas realidades existentes.  Sin embargo, parte de la magia de nuestra profesión consiste en mostrar esas vías que no conocen, no tanto porque no las hayan transitado como porque desconocen su existencia.  Nosotros tenemos más conocimientos pero también más experiencias y una amplitud de perspectivas que podemos ofrecer.  Sin duda, ellos lo agradecerán.

Mostrar cercanía hacia el alumno


                Conviene aclarar algunas diferencias básicas antes de llegar a una confusión: cercanía no es amistad ni colegueo, tampoco es paternidad ni ningún otro tipo de relación directamente vinculada con el alumno.  El profesor lo es circunstancialmente porque el grupo y el profesor se encuentran en contacto en un mismo momento y lugar a partir de múltiples circunstancias, las mismas que los separarán en un futuro breve.
                Pero la profesión exige que la relación con el alumno sea vinculante, y no por circunstancia, sino por profesionalidad y por humanidad.  Entiendo perfectamente a los profesores que deciden marcar distancia.  Es una manera de tratar de ganarse el respeto, de aclarar fácilmente el rol de cada uno y de evitar ciertos disgustos que de otra manera podrían aparecer con más propensión.  Sin embargo, no comparto esta forma de trabajar, especialmente porque ninguno de esos motivos esgrimidos tiene por qué quedar excluido mediante una actitud más cercana.  Cierto es que hay que esforzarse mucho más en conseguirlo: un profesor cercano puede ser perfectamente interpretado como un igual por los alumnos, o como “un profe que mola”.  Y no se trata de eso.  Incluso hay compañeros que sienten celos y creen que la actitud del profesor cercano se debe a que actúa esperando que le quieran y, por tanto, no los suspende ni los castiga ni los increpa.  Absolutamente falso también.
                No hay que temer el contacto con el alumno, ni siquiera el contacto físico.  Generalmente, las malas conductas vienen asociadas a la falta de cariño o a la falta de referentes claros.  En cambio, la persona que muestra afecto y que se hace merecedor de un respeto gracias a su capacidad de liderazgo consigue que sus pupilos le vean como un ser humano y, por tanto, como alguien que puede entender su situación personal.
                Los vínculos emotivos con el alumno tienen un cierto componente de retroalimentación porque ellos desean comprensión y afecto por encima de cualquier otra cosa.  Es evidente que les gusta aprender cosas (aunque algunos piensen lo contrario), también lo que es que quieren aprobar; pero, por encima de todo, desean encontrar rastros de humanidad.  Un alumno puede suspender y puede tener dificultades para alcanzar conocimientos pero jamás olvidará las actitudes de quien tendió su mano, que a su vez las transmitirá a generaciones venideras.  El profesional que actúa de esta manera obtiene recompensas prácticamente a diario porque si algo es característico de los adolescentes y de los niños es su capacidad para aflorar sentimientos.  A veces es difícil descubrir lo que hay dentro de cada uno pero la mayor parte de las veces se abren sin dificultad ante quien muestra que no está ahí solo para enseñarle su materia.  Así, afloran los rasgos afectuosos y las buenas palabras hacia nosotros, las sonrisas en sus caras y la inquietud por aprender y por ofrecer lo mejor de cada uno.


martes, 5 de noviembre de 2013

Cita en una carta al Director de El País

"Un pueblo no es rico por el dinero que circula entre las personas, sino por la brillanteza de sus mentes reflexivas".

Javier Reyes. "Por una educación pública". Madrid. 24 de octubre de 2013.

lunes, 4 de noviembre de 2013

TÚ DECIDES

Mandar tareas para casa o enseñar a hacerlas en el aula.
Memorizar conocimientos o comprender lo que se quiere enseñar.
Mandar lecturas o leerles a ellos.
Calificar con una cifra o evaluar un proceso.
Reforzar negativamente al que lo hace mal o positivamente al que lo hace bien.
Valorar el éxito o estimular el intento.
Cuanto más, mejor, o cuanto mejor, más.
Marcar distancia para mostrar jerarquía o estar cerca para ayudar a quien lo necesita.
Corregir continuamente actitudes o empatizar ante cada situación.
Entrar al aula con el parte en la mano o dar los buenos días.
Emitir mensajes negativos o enfatizar los ejemplos.
Pensar en el examen o disfrutar de la materia.
Seguir el libro o mostrarse como un libro abierto.
Acumular datos o configurar una estructura mental.
Examinar lo que se lee o leer con ellos.
Valorar al que saca una buena nota o mostrarles los procedimientos para alcanzarlas.
Evaluar mediante la nota de un examen o mediante un proceso diario.
Alzar la voz para imponerse o generar un talante para no tener que alzar la voz.


En definitiva, generar conductas o construir personas.

domingo, 20 de octubre de 2013

EDUCAR EN VALORES, CREAR CIUDADANOS

                Los jóvenes actuales viven en una encrucijada que les impide ver con claridad su lugar en el mundo y tomar decisiones con responsabilidad y criterio, especialmente porque sus referencias no están en absoluto definidas.  Sus actuaciones están permanentemente expuestas a las críticas de las personas que les aventajan en edad y que tienden a identificarlas como faltas en valores, si bien está percepción está generalizada también hacia la sociedad en general.

                Sin embargo, un estudio de los valores que los mismos jóvenes perciben que los demás consideran sobre ellos permite establecer una curiosa conclusión: cada sujeto espera que los demás cumplan con una serie de valores que les permita mantener su vida sin ser molestado.  Es llamativo que este carácter otorgado a los valores sea bastante apreciable en las aulas.  Es decir, las personas que ocupan un cierto rango de jerarquía (caso de los educadores) tratan de fomentar unos valores enfocados al mantenimiento del orden en el aula y con un carácter, en todo caso conservador.  Es frecuente observar que los problemas detectados en las aulas tienen que ver casi siempre con estas situaciones, cuyos intentos de solución implican, en muchos casos, el deterioro de elementos pedagógicos a favor del bien didáctico general. No podemos olvidar que los subordinados (en este caso, nuestros alumnos) pueden alcanzar altas cotas en el desarrollo de los objetivos planteados si se fomenta en ellos valores positivos en lugar de aquellos que únicamente sirvan para mantener el orden pero no fomenten ningún tipo de desarrollo intelectual.

                Todos los valores son importantes y un individuo que los respete será un gran ciudadano, qué duda cabe.  Este propósito es indiscutible, el dilema pasa por valorar qué sacrificar: ceder los valores positivos para mantener el orden o arriesgarse a cierta pérdida de control para alcanzar los valores positivos. 

Podemos establecer una clasificación de los valores para clarificar un poco esta argumentación:

1. VALORES OFRECIDOS POR EL GRUPO HACIA EL PROPIO GRUPO:
                Son los más tradicionales y conservadores, aquellos que todos los miembros ofrecen para consolidar la atmósfera interior.  Generalmente son los más valorados por profesores, entrenadores, jefes, padres, etc.  Pero son contemplados como un límite por parte de alumnos, trabajadores e hijos.  Entre ellos, cabría destacar los siguientes:
    - Disciplina.
    - Sacrificio.
    - Esfuerzo.
    - Unidad.
    - Empeño.

2. VALORES OFRECIDOS POR EL GRUPO HACIA CADA INDIVIDUO:
                Parten de un punto de vista similar al anterior.  Pero el beneficiario no es el grupo como tal, ni el profesor específicamente, sino cada individuo.  Sería el caso de:
   -Respeto.
·               - Libertad.
·              - Diálogo.
·              - Tolerancia.
·              - Confianza.

3. VALORES OFRECIDOS POR CADA INDIVIDUO HACIA EL PROPIO GRUPO:
                En este caso, nos encontramos con una serie de actitudes que permiten actuar en grupo gracias al esfuerzo de cada uno personalmente.  Permiten alcanzar logros colectivos y no son medios, como los anteriores, sino auténticas virtudes para fomentar el trabajo en equipo.  Podríamos considerar dentro de este grupo los siguientes:
·              - Empatía.
·              - Asertividad.
·              - Generosidad.
·              - Responsabilidad.
·              - Cooperación.

4. VALORES OFRECIDOS POR CADA INDIVIDUO HACIA SÍ MISMO:
                ¿Nos da miedo el individualismo o queremos fomentarlo para alcanzar la máxima creatividad?  La cesión de una parte de la soberanía personal siempre parece un aspecto capaz de conducir a la pérdida del control sobre el grupo.  Lejos de esta percepción, el impulso de los valores más creativos, positivos o liberales hace de aquel que los concede un líder mucho más respetado.  Su soberanía no corre peligro siempre que muestre claramente los límites que delimitan la función de cada uno dentro del grupo.  Sería el caso de los siguientes valores:
·              - Talento.
·              - Personalidad.
·              - Autonomía.
·              - Valentía.
·              - Liderazgo.
·              - Imaginación.
·              - Virtuosismo.

Ahora, cada cual debe decidir.